Cómo debe ser la relación entre el cuidador y la persona dependiente

relación entre el cuidador y la persona dependiente

Conseguir una buena relación entre el cuidador y la persona dependiente es uno de los factores más importante cuando se trabaja con ellos, ya que de esta también depende su bienestar, pues el cuidador es la persona que más tiempo pasa con nuestra persona mayor.

Normalmente, la figura del cuidador principal recae en un familiar y, cada vez más, son los profesionales especializados en cuidados de personas mayores y dependientes, quienes se ocupan de asistirles. Un perfil de trabajador muy necesitado dado el aumento de la tasa de envejecimiento en los próximos años.

Además, no debemos olvidar que un cuidador profesional está preparado para asumir todas y cada una de las necesidades del dependiente, las distintas situaciones que puedan darse, desde una caída hasta tratar pacientes con diversas patologías, como puede ser un enfermo de alzhéimer o una persona encamada, sin olvidarnos de la atención sicológica y/o emocional.

De esta forma, podemos destacar varias cualidades que deben tener estos profesionales de ayuda a domicilio para que exista una buena relación entre el cuidador y la persona dependiente que genere la confianza suficiente en los familiares para saber que es la persona adecuada.

¿Cuáles son los puntos clave para establecer una buena relación?

  • Experiencia y formación. Quizá demos por hecho que una persona que cuida a otra sabe exactamente qué y cómo debe hacer su trabajo, pero en muchas ocasiones esta premisa no se cumple. Las aptitudes profesionales y la experiencia son la base que complementan a otras cualidades de un buen cuidador y que llevará a reforzar el vínculo con nuestro familiar y su buena relación. El cuidador debe transmitir seguridad, confianza y protección. Sin embargo, con esto no basta.
  • Una de las principales cualidades que debe tener un profesional que se dedique al cuidado de otras personas es la confianza y el respeto mutuo. Para que la relación entre el cuidador y la persona dependiente funcione, debe generarse una confianza mutua, creando un vínculo en el que ambos se adapten al carácter, manías, forma de ser del otro, siempre desde el respeto. Saber sobrellevar los cambios de humor de la persona dependiente, entender sus necesidades y que se sienta seguro y cómodo en sus manos.
  • Empatía y comunicación. La empatía quizá sea una de las cualidades más valoradas en las relaciones personales y más aún, si esta se dedica a cuidar de otros. Para que exista una buena relación debe haber comunicación. Eso implica una escucha activa, comprensión, entendimiento… El cuidador tiene que ponerse en el lugar del cuidado para entender sus necesidades. Por eso nos reiteramos en lo importante que es la empatía en este tipo de situaciones, ya que será el gran punto de apoyo de la persona dependiente.
  • Atención y escucha. Cuidar de la mejor forma a otras personas no solo es imprescindible una atención profesional basada en sus necesidades diarias físicas, sino también ejercer una escucha activa en la que el profesional comprenda y establezca una conversación con la otra parte. Las necesidades emocionales o síquicas son tan importantes como comer o poder asearse y son muchas las personas que, están solas y necesitan a alguien que les haga compañía o simplemente los escuche.

Estas herramientas personales hacen de un cuidador, un buen cuidador y fortalecen la relación y el vínculo entre ambas partes. No olvidemos que el cuidador debe transmitir seguridad, dar protección y cuidados a la persona dependiente.

Cuidarte a ti mismo para poder cuidar a los demás

Del mismo modo, cuando una persona dependiente se convierte en la ocupación principal del cuidador, esta puede llegar a sentirse cansado al llevar demasiada carga física y emocional y recaer sobre ella una gran responsabilidad. Se le conoce como síndrome del cuidador quemado y afecta a las personas que diariamente se ocupan del cuidado constante de otra persona.

¿Te sientes cansado constantemente? ¿Te irritas con facilidad con la persona a la que cuidas? ¿Sientes tristeza y no quieres realizar este trabajo? Estas son sólo algunas de las preguntas que contestarán sí, muchos cuidadores, síntomas todos ellos de lastrar una carga física, emocional y una gran responsabilidad.

Saber manejar esta situación no es fácil, ya que la dedicación casi exclusiva a una persona dependiente, hace que no dediquen tiempo a otras actividades ni siquiera prestar atención a sus necesidades particulares. Es por eso que comienzan a aparecer signos de tristeza, sueño, apatía, cambios de humor… a los que se les debe prestar atención para que no vaya a más.

En este sentido, te damos algunas recomendaciones a seguir para prevenirlo y aliviar esta situación:

  • Pide ayuda: aprender a pedir ayuda a amigos o familiares es muy importante para la persona afectada, ya que le ayudará a canalizar todos los sentimientos y problemas que lleva tanto tiempo guardando. Sin embargo, también sería de gran ayuda poder acudir a profesionales especializados que tratarán el tema de forma profesional.
  • Dedicarte tiempo a ti mismo: dedicarte tiempo para ti y organizar mejor tus actividades y tareas de ocio, son claves para recuperar tu bienestar. El cuidador corre el riesgo de no dar importancia a sus propias necesidades físicas, psicológicas y sociales, anteponiendo el cuidado de la persona dependiente, lo que agrava la sensación de sentirse sobrecargado.
    Procurar llevar una alimentación saludable, descansar bien y dormir las horas necesarias, realizar actividad física frecuentemente, quedar con amigos…
  • Entender y comprender la situación del otro: tanto si es una persona mayor, un enfermo con algún tipo de patología especial, debemos reflexionar y comprender que le pasa a la otra persona para adoptar una actitud al respecto y tomar las decisiones más adecuadas sin que ello nos suponga una decisión de vida o muerte.