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¿Cómo cuidar a un paciente mayor con ictus en casa?

Cuando escuchamos la palabra «ictus», muchos de nosotros nos sentimos un poco desconcertados. Es una palabra que suele estar presente en conversaciones, noticias etc. pero ¿qué es exactamente? ¿Y por qué es tan importante conocerlo?

En este artículo, te explicaremos todo sobre lo qué es un ictus, por qué ocurre, y cómo podemos estar preparados.

¿Quieres saber más? ¡Sigue leyendo!

¿Qué es un ictus?

El ictus, comúnmente conocido como «derrame cerebral», se produce cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se interrumpe, ya sea por la obstrucción de un vaso sanguíneo o por la ruptura de este. Esto puede causar daño cerebral, lo que resulta en una variedad de síntomas que pueden ser temporales o permanentes.

Tipos de ictus y sus diferencias

Existen dos tipos principales de ictus:

Ictus isquémico

Este es el tipo más común de ictus, representando alrededor del 80% de todos los casos.

Se produce cuando un coágulo de sangre bloquea una arteria que lleva sangre al cerebro. Este coágulo puede formarse en el mismo cerebro o en otra parte del cuerpo y desplazarse hasta el cerebro. Se ve reflejado mediante una trombosis o una embolia cerebral. 

Ictus hemorrágico

Aunque menos común, es más grave y representa alrededor del 20% de los ictus, ya que se produce cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe, causando sangrado en el tejido cerebral circundante.

Puede clasificarse según su ubicación:

  • Hemorragia intracerebral: Sangrado dentro del tejido cerebral.
  • Hemorragia subaracnoidea: Sangrado entre el cerebro y los tejidos que lo rodean.

Signos y síntomas a tener en cuenta

Es esencial reconocer los signos de un ictus rápidamente:

  • Debilidad o entumecimiento en la cara, brazo o pierna, especialmente en un lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar o entender.
  • Pérdida de visión en uno o ambos ojos.
  • Dificultad para caminar, mareo o pérdida de equilibrio.
  • Dolores de cabeza severos sin causa conocida.

Preparando el hogar para el cuidado

Después de un ictus, es posible que el paciente necesite algunas adaptaciones en la vivienda:

  • Instalar barras de apoyo en el baño.
  • Colocar rampas si hay escaleras.
  • Eliminar alfombras sueltas para evitar tropiezos.
  • Asegurarse de que las áreas estén bien iluminadas.

Alimentación adecuada para el paciente después de un ictus

Aquí te compartimos algunos consejos y recomendaciones para una alimentación saludable después de un ictus.

  • Opta por alimentos ricos en fibra: Los alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, son esenciales para mantener un sistema digestivo saludable y pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas.
  • Limita el sodio: El sodio puede elevar la presión arterial, lo que puede aumentar el riesgo de otro ictus. Opta por alimentos bajos en sal y evita añadir sal extra a tus comidas.
  • Incluye ácidos grasos omega-3: El pescado, como el salmón, la trucha y las sardinas, es una excelente fuente de ácidos grasos omega-3. Estas grasas son buenas para el corazón y pueden reducir la inflamación en el cuerpo.
  • Elige proteínas magras: Incorpora carnes magras como pollo o pavo, y considera opciones vegetales como tofu o legumbres.
  • Limita las grasas saturadas: Estas grasas pueden aumentar el colesterol y el riesgo de enfermedades cardíacas. Reduzca el consumo de alimentos fritos, comidas rápidas y productos horneados comerciales.
  • Mantente hidratado: El agua es vital para el funcionamiento adecuado de todos nuestros órganos. Asegúrate de beber suficientes líquidos a lo largo del día, y limita el consumo de bebidas azucaradas o con cafeína.
  • Vigila el consumo de alcohol: Si el médico lo permite, consume alcohol con moderación. El exceso puede aumentar la presión arterial y el riesgo de hemorragias.
  • Incorpora lácteos bajos en grasa: Productos como yogur, leche y quesos bajos en grasa aportan calcio y vitamina D, esenciales para la salud ósea.
  • Evita el azúcar excesivo: Limita el consumo de postres, dulces y refrescos azucarados, ya que pueden contribuir al aumento de peso y desestabilizar los niveles de azúcar en sangre.

Ejercicios y movilidad: consejos y precauciones

Después de un ictus, retomar la actividad física y mejorar la movilidad son aspectos fundamentales en el proceso de rehabilitación. No solo ayudan a recuperar habilidades físicas perdidas, sino que también favorecen el bienestar emocional y mental. Sin embargo, es crucial abordar este proceso con conocimiento y precaución. Para ello, hay que tener en cuenta lo siguiente: 

Consulta con un profesional

Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios, es vital consultar con un fisioterapeuta o médico especializado. Ellos podrán diseñar un programa de ejercicios adaptado a las necesidades y capacidades del paciente.

Empieza poco a poco

Aunque es normal querer recuperarse rápidamente, es esencial empezar con ejercicios suaves y aumentar la intensidad gradualmente; ya que te ayudará a evitar lesiones y a adaptar el cuerpo al esfuerzo de manera segura.

Crea una rutina diaria

Establecer una rutina diaria de ejercicios puede ser beneficioso para mantener la consistencia. Dedica un tiempo específico cada día, aunque sea solo unos minutos, y asegúrate de incluir calentamiento y enfriamiento en tu rutina.

Prioriza la seguridad

Asegúrate de que el área donde practicas ejercicio esté libre de obstáculos. Para ello, usa calzado adecuado que ofrezca un buen soporte y, si es necesario, utiliza dispositivos de apoyo como andadores o muletas.

Ejercicios de equilibrio y coordinación

¿Sabías que estos ejercicios son cruciales para mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de caídas? Pueden incluir actividades tan sencillas como pararse en un solo pie o caminar en línea recta.

No olvides la flexibilidad

Incorporar estiramientos en la rutina ayuda a mantener los músculos flexibles y favorece la movilidad. Estos estiramientos deben hacerse lentamente, sin forzar el movimiento.

Escucha a tu cuerpo

Si sientes dolor, fatiga extrema o cualquier otra molestia, es crucial detenerse y descansar. Aunque es normal sentir cierta incomodidad al retomar la actividad física, no debes sentir dolor agudo.

Celebra los pequeños logros

La recuperación tras un ictus puede ser un proceso largo, y es vital celebrar cada avance, por pequeño que sea. De hecho, estos logros actúan como motivadores para seguir adelante.

Mantente hidratado

Beber agua antes, durante y después del ejercicio es esencial para mantener los músculos bien hidratados y reducir el riesgo de calambres.

Incorpora actividades motivadoras

Más allá de la rutina de ejercicios, busca actividades que disfrutes, como bailar, jardinería o caminar al aire libre. Esto no solo favorecerá tu movilidad sino también tu estado de ánimo.

Higiene y cuidado personal en un mayor con ictus

Mantener una buena higiene y cuidado personal es fundamental después de un ictus, no solo por cuestiones de salud sino también porque contribuye al bienestar emocional del paciente. 

A menudo, las rutinas diarias pueden representar un desafío debido a los cambios físicos y cognitivos. Sin embargo, con algunas adaptaciones y paciencia, se pueden establecer nuevas rutinas que promuevan la independencia y la autoestima. Aquí te presentamos algunos consejos y recomendaciones al respecto.

Baño y ducha

  • Adaptaciones en el baño: Utiliza barras de apoyo, sillas de ducha y alfombras antideslizantes para garantizar la seguridad.
  • Agua templada: Evita temperaturas extremas para prevenir quemaduras o choques térmicos.
  • Productos de fácil enjuague: Opta por jabones y champús que se aclaren rápidamente para minimizar el tiempo de exposición al agua.

Cuidado dental

  • Cepillado: Si hay dificultades con la movilidad de las manos, considera usar un cepillo de dientes eléctrico.
  • Enjuagues bucales: Pueden complementar la limpieza, especialmente si el cepillado no es tan frecuente o efectivo como antes.
  • Visitas al dentista: No descuides las revisiones dentales regulares para mantener una boca sana.

Vestirse

  • Ropa adaptable: Existen prendas diseñadas para personas con movilidad reducida, que facilitan el proceso de vestirse. Por ello, busca ropas con velcros o cierres magnéticos.
  • Orden de vestirse: Una buena técnica es vestir primero el lado afectado.

Afeitado y maquillaje

  • Productos seguros: Si el paciente solía afeitarse con cuchilla, podría considerar una máquina de afeitar eléctrica para minimizar el riesgo de cortes.
  • Apoyo para el maquillaje: Si usar maquillaje era parte de la rutina diaria, se pueden buscar herramientas adaptadas o incluso considerar lecciones con un profesional para adaptar técnicas.

Cuidado de la piel

  • Hidratación: La piel puede volverse más sensible o propensa a sequedad, así que es vital mantenerla hidratada con cremas o lociones adecuadas.
  • Inspección diaria: Si hay áreas del cuerpo con sensibilidad reducida, es esencial revisar diariamente la piel en busca de cortes, rozaduras o heridas.

Higiene íntima

  • Productos específicos: Utiliza limpiadores suaves diseñados para el área íntima y evita productos con perfumes o alcohol.
  • Pañales o protectores: En casos de incontinencia, estos productos pueden ayudar a mantener la piel seca y evitar irritaciones.

Aspectos emocionales y apoyo después de un ictus

Sobrellevar un ictus no es solo una cuestión física; el impacto emocional y psicológico puede ser igualmente desafiante tanto para el paciente como para sus seres queridos. Por ello, es fundamental comprender y abordar estos aspectos emocionales para facilitar una recuperación más completa. 

Las necesidades emocionales del paciente

Después de un ictus, es común experimentar una variedad de emociones: desde miedo y ansiedad hasta tristeza y frustración. Estos sentimientos pueden ser resultado de:

  • Preocupación por el futuro y la independencia.
  • Cambios en la función corporal y la autoimagen.
  • Lidiar con la pérdida de ciertas habilidades.

Cómo ofrecer apoyo psicológico

El apoyo psicológico es fundamental para ayudar al paciente a adaptarse a su nueva realidad. Algunas estrategias son:

  • Terapia individual: Un psicólogo o terapeuta puede ofrecer herramientas y técnicas para gestionar el estrés, la ansiedad y otros sentimientos relacionados con el ictus.
  • Grupos de apoyo: Conversar con personas que han pasado por experiencias similares puede ser reconfortante y esclarecedor. Estos grupos ofrecen un espacio seguro para compartir emociones y consejos.
  • Mindfulness y técnicas de relajación: Practicar mindfulness, meditación y técnicas de relajación puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el bienestar emocional.

La importancia del apoyo familiar y la paciencia

¿Sabías que los seres queridos juegan un papel crucial en la recuperación? ¡Pues sí! Por eso hace falta que estén preparados y tengan en cuenta lo siguiente:

  • Comprensión y paciencia: La recuperación puede ser un proceso largo y lleno de altibajos. Es esencial mostrar empatía y ser paciente con el progreso del paciente, reconociendo incluso los pequeños logros.
  • Comunicación abierta: Hablar sobre miedos, preocupaciones y esperanzas puede fortalecer los lazos familiares y ofrecer al paciente un espacio seguro para expresarse.
  • Educarse: Entender lo que implica un ictus y sus repercusiones ayuda a familiares y cuidadores a ofrecer el mejor apoyo posible.

Es esencial recordar que, así como el cuerpo necesita tiempo para sanar, la mente también requiere su espacio y tiempo para adaptarse y recuperarse.