¿Cómo cuidar a una persona dependiente?

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Cuidar a una persona dependiente es una tarea necesaria, y tan ética como omnipresente en una sociedad donde la población con graves problemas de pérdida de la autonomía personal se hace cada vez más patente en las últimas décadas. Cuidar a personas dependientes se hacen cada vez más importante y necesario a cada año que pasa en una España como la actual, caracterizada por un considerable y creciente envejecimiento de la población.

El decrecimiento vegetativo por razones como el estancamiento económico de 2007 y 2020, que provoca que los jóvenes no puedan formar familias como antaño, o el bienestar de amplias capas de población de nuestro país entre finales de los 80 y los años más recientes, han provocado, de un lado, una mayor esperanza de vida, y del otro, un menor o más lento crecimiento demográfico.

Este incide de una manera decisiva en la mayor presencia de personas dependientes, y asimismo en la mayor sensibilización social que se ha producido con este fenómeno a un nivel generalizado, comprometiendo a grandes sectores de la sociedad actual.

Nuestra “Ley de Dependencia”, cuyo nombre oficial y completo es el de Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, es un ejemplo más de tal majestuosa y grandiosa corriente de sensibilidad social, que ha ido expandiéndose por los cuatro puntos cardinales del orbe, sobre todos en los países del Viejo Continente y de América.

Merced a estas nuevas corrientes, el anciano y la persona dependiente ya no son las figuras, un tanto vilipendiadas y desde luego marginadas, que han sido hasta hace bien poco: el tullido, el lisiado, el anciano aislado del mundo o forzosamente relegado al ostracismo del asilo o de la residencia fría y clínica.

Este nuevo movimiento de la sociedad ha llevado a tomar en consideración, al fin, que estas personas también albergan sus propios deseos y su propia voluntad, y que es preciso respetarlos. El cuidador a domicilio es una figura cada vez más extendida que se apresta a deshacer este entuerto con el arsenal de herramientas del profesional y el tacto y la empatía humanos que tales necesidades requieren.

Las exigencias de cuidar a una persona dependiente

La legislación actual y sus normas derivadas, así como la gestión autonómica de los diversos Servicios integrados en el Sistema de Autonomía y Ayuda a la Dependencia (SAAD) disciernen entre el cuidador no profesional que permanece en hogar común con la persona afectada, y que necesita de respaldo público en sus tareas diarias de cuidados.

Y, por otro lado, el cuidador profesional a domicilio, cuyo coste es en gran parte sufragado por tales organismos públicos, en vinculación con la situación económica y familiar de la persona dependiente, entre otros factores. Para este último menester es para lo que existen los llamados Cheques de Ayuda a la Dependencia, que pueden solicitarse también en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, si se cumplen los requisitos correspondientes.

Por tales razones, estos profesionales suelen constituir la mejor ayuda para una persona necesitada de asistencia y para su entorno familiar, sobre todo cuando en este hay problemas a la hora de compaginar la vida laboral y profesional con este tipo de exigencias inexcusables.

Las principales tareas que se han abordar a la hora de cuidar a una persona con pérdida de autonomía personal en su día a día serían:

  • Ayudarle en las tareas más básicas y elementales de su cotidianeidad, lo que variará en función de su mayor o menor grado de dependencia. Así, ayudar a la persona a vestirse, asearse, afeitarse, desplazarse por el propio domicilio, etc.
  • Llevar a cabo tareas domésticas, tales como planchar, limpiar y recoger, cocinar, hacer y deshacer camas, ordenar armarios, etc. La compra de comida y cocina de alimentos deben adecuarse a las indicaciones del médico y las necesidades específicas de la persona afectada.
  • Acompañar a la persona allá donde lo necesite, conducir para llevarla adondequiera que necesite ir…
  • Llevar el control de la medicación de la persona, actuar según protocolos de movilidad
  • Y, por supuesto, tener empatía, paciencia y fortaleza de carácter para afrontar estas situaciones, y saber evitar los conflictos.

Cuidar a una persona dependiente no siempre es fácil, pero es una labor de gran importancia que hemos de acometer con paciencia, prudencia y respeto. Los consejos para cuidar a dependientes pueden ayudarnos mucho para poder enfrentar estas coyunturas en que debemos ayudar en sus tareas básicas a personas que tanto nos importan.