¿Cuál es la forma correcta de limpiar una oficina?

La forma correcta de limpiar una oficina

En nuestro lugar de trabajo pasamos la mayor parte del día, por lo que, tener nuestra oficina limpia y con la higiene adecuada implica que nuestras jornadas laborales sean lo más placenteras posibles. Una oficina es un sitio de tránsito de personas a lo largo del día, la suciedad, el polvo y otro tipo de partículas, ensucian las superficies y el aire del entorno haciéndolo un poco menos habitable.

Por eso, seguir un protocolo de limpieza y contratar una empresa que se encargue de mantener en buen estado nuestra oficina, es importante para el desarrollo óptimo de trabajo y evitar que permanezcan agentes nocivos para nuestra salud en el ambiente.

Tanto para grandes empresas donde el número de empleados es mayor, como en pymes o pequeños negocios, la suciedad y el desorden se va acumulando con el paso del tiempo. Contar con un servicio de limpieza especializado hará que la oficina permanezca en buen estado diariamente.

No hablamos de una tarea fácil, pero siguiendo una pautas e indicaciones, es posible que el lugar de trabajo se convierta en un sitio limpio que invite a empleados y clientes a estar más a gusto en sus instalaciones y ser más productivos en su día a día.

Cómo limpiar diariamente la oficina

  • Limpieza de suelos: la oficina se convierte en el lugar de paso de muchas personas, pisadas diarias, cafés derramados, pequeños restos del almuerzo…. Al terminar el día es muy probable que los pavimentos estén sucios y sean necesario limpiarlos a fondo. Utilizando las herramientas y productos adecuados según sea cada superficie, conseguiremos quitar hasta la suciedad más complicada.
  • Ordenadores, teléfonos y aparatos electrónicos: si algo hay en una oficina son ordenadores. Cada trabajador tiene el suyo propio, teléfono e impresoras y otros aparatos en zonas comunes o compartidas por departamento. Estas superficies son fuente de bacterias y virus por lo que es importante limpiar a diario con bayetas y otros utensilios que eliminen en profundidad pero que a su vez eviten dañarlos.
  • Limpieza de muebles: los muebles tienden a acumular polvo y no son pocos los que existen en una oficina. Mesas, armarios, cajoneras, estanterías… son superficies que se deben limpiar a menudo para que no presenten esa acumulación de polvo dando una mala imagen a la empresa. Además, es imprescindible retirar la basura y los deshechos de las mesas y papeleras diariamente.
  • Limpieza de tapizados: sillas, sillones, moquetas… requieren una limpieza especial por el tipo de material del que hablamos. Es importante limpiarlas a diario y, cada cierto tiempo, limpiarlas con productos de limpieza y maquinaria especializados para tapicería. Lo mismo ocurre con la moqueta, qué, además, es fuente de ácaros y otro tipo de microorganismos.
  • Cristales y ventanas: otro punto de limpieza son los cristales de las ventanas para una mayor luminosidad. Los cristales y ventanas se limpian por dentro pero también por fuera, recurriendo muchas veces a las limpiezas en altura especializadas.
  • En caso de que la oficina tenga cocina o sala comedor, es necesario realizar un mantenimiento diario para que no se acumule la suciedad.

Todos estos pasos a la hora de limpiar una oficina, son esenciales para el bienestar de los trabajadores y la higienización del lugar de trabajo. Una oficina que se encuentre en buen estado, limpia y cuidada genera un plus de confianza y provoca una impresión positiva a trabajadores, clientes y personas que pasen por allí.

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