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¿Qué es el herpes zóster en ancianos?

El herpes zóster, comúnmente conocido como culebrilla, es una afección que afecta a personas de todas las edades, pero tiene una incidencia particularmente alta y puede ser más grave en los ancianos. Este artículo está diseñado para proporcionar una comprensión completa de qué es el herpes zóster, cómo afecta a los ancianos, sus causas, síntomas, tratamiento y, lo más importante, cómo se puede prevenir.

¿Qué es el herpes zóster?

El herpes zóster es una infección viral causada por el virus varicela-zóster, el mismo virus que causa la varicela. Una vez que una persona se recupera de la varicela, el virus permanece en el cuerpo en estado latente dentro de las células nerviosas. En algunas personas, especialmente en los ancianos, el virus puede reactivarse años después y causar herpes zóster.

¿Por qué los ancianos son más susceptibles al herpes zóster?

Con el envejecimiento, el sistema inmunológico se debilita, lo que puede disminuir su capacidad para mantener el virus en estado latente. Esto hace que los ancianos sean particularmente susceptibles a la reactivación del virus. Además, el estrés, ciertas condiciones médicas y tratamientos médicos que debilitan el sistema inmune también pueden aumentar el riesgo de desarrollar herpes zóster en esta población.

Síntomas del herpes zóster

Lo cierto, es que los síntomas del herpes zóster suelen desarrollarse en etapas:

  • Dolor, ardor, hormigueo o picazón: Antes de que aparezca la erupción, es posible que sientas estos síntomas en un área específica de la piel. Esto suele suceder en un lado del cuerpo o la cara.
  • Erupción cutánea: Unos días después de comenzar a sentir dolor, aparecerá una erupción cutánea en la misma zona. Inicialmente, la erupción se presenta como un agrupamiento de pequeñas ampollas rojas, que posteriormente se llenan de líquido.
  • Ampollas: Las ampollas pueden romperse, y luego formar una costra y sanar en el transcurso de 2 a 4 semanas. Durante este tiempo, es posible que experimentes picazón.
  • Fiebre y malestar general: Algunas personas también pueden tener fiebre, fatiga, y dolor de cabeza cuando tienen herpes zóster.
  • Dolor persistente: Después de que la erupción y las ampollas se han curado, algunas personas continúan experimentando dolor en el área afectada, una condición conocida como neuralgia postherpética. Este dolor puede durar meses o incluso años después de la infección.

Complicaciones en ancianos

En los ancianos, el herpes zóster puede llevar a complicaciones graves, siendo la neuralgia postherpética (NPH) la más común. La NPH es un dolor nervioso que persiste después de que las ampollas del herpes zóster han sanado. Este dolor puede durar meses o incluso años y puede ser severamente debilitante. 

Otras complicaciones incluyen infecciones bacterianas secundarias de las ampollas, pérdida de visión si el virus afecta el ojo, y en casos raros, encefalitis, una inflamación del cerebro.

Tratamiento del herpes zóster

El tratamiento del herpes zóster tiene varios objetivos: aliviar el dolor, reducir la duración del brote y prevenir complicaciones como la neuralgia posherpética, que es un dolor nervioso que puede persistir después de que la erupción haya desaparecido. A continuación, te dejamos algunas de las estrategias más comunes:

Antivirales

Los medicamentos antivirales pueden acelerar la recuperación y reducir la severidad de la enfermedad si se toman temprano, idealmente dentro de las 72 horas después de la aparición de la erupción. Algunos ejemplos incluyen aciclovir, valaciclovir y famciclovir.

Analgésicos

Para el manejo del dolor, se pueden usar analgésicos de venta libre como el paracetamol o ibuprofeno. En casos de dolor más intenso, el médico puede recetar medicamentos más fuertes.

Cremas o ungüentos

Aplicar cremas o ungüentos que contengan capsaicina o un anestésico local, como lidocaína, puede aliviar el dolor al aplicarlas directamente sobre la zona afectada.

Cuidados en casa

Mantener la higiene de la piel y aplicar compresas frías puede ayudar a aliviar la picazón y el dolor. Es importante evitar rascar las ampollas para prevenir infecciones secundarias.

Vacuna

Aunque no es un tratamiento para un episodio activo, vacunarse contra el herpes zóster puede prevenir la aparición de la enfermedad o disminuir su severidad. La vacuna está recomendada especialmente para personas mayores de 50 años o aquellos con un sistema inmunitario debilitado.

Consejos generales

  • Mantén la piel limpia y seca para evitar infecciones adicionales.
  • Usa ropa suelta para reducir el dolor causado por el roce con la ropa.
  • Informa a tu médico si experimentas síntomas nuevos o el dolor se intensifica, ya que podría ser necesario ajustar el tratamiento.

Prevención del herpes zóster

La prevención juega un papel crucial en la gestión del herpes zóster, especialmente en los ancianos. La vacunación es la forma más efectiva de reducir el riesgo de desarrollar herpes zóster y sus complicaciones. La vacuna contra el herpes zóster está recomendada para personas mayores de 50 años, incluso si han tenido varicela en el pasado o herpes zóster. 

Además, mantener un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular y manejo del estrés puede ayudar a fortalecer el sistema inmunológico.

Como ves, el herpes zóster es una afección dolorosa y debilitante que afecta desproporcionadamente a los ancianos debido a la disminución natural de la inmunidad con la edad. Por ello, es importante reconocer los síntomas temprano y buscar tratamiento de inmediato es esencial para mitigar el impacto de la enfermedad y prevenir complicaciones graves. 

Además, la vacunación ofrece una protección significativa contra el herpes zóster y se recomienda encarecidamente para los ancianos. Al tomar medidas proactivas para prevenir y tratar el herpes zóster, los ancianos pueden mejorar significativamente su calidad de vida.