Saltar al contenido

Prevención del cáncer: ¿cómo hacer frente a esta enfermedad?

    Prevención del cáncer

    La prevención del cáncer es un punto fundamental para evitar que la enfermedad llegue a desarrollarse y evolucione a otras fases más avanzadas. La prevención primaria es clave en este aspecto y el estilo de vida influye de manera notable en las probabilidades de sufrir esta y otras patologías.

    En personas mayores, el cáncer cuenta con una tasa alta de nuevos casos (hay más de 1000 casos por cada 100.000 mil personas) en los que la aparición de la enfermedad sucede en personas que sobrepasan los 65 años y, aunque cada vez más se opta por el tratamiento sin excluir al afectado, la prevención es fundamental para revertir esta la situación.

    En este contexto, el Día Mundial Contra el Cáncer, pretende centrar esfuerzos en el conocimiento y prevención de la enfermedad para abordar las medidas necesarios y fijar el objetivo en la reducción de muertes como consecuencia del cáncer. Ganar la carrera es anticiparse.

    La probabilidad de desarrollar un cáncer depende de varios factores:  beber alcohol, no llevar una dieta saludable, fumar, padecer infecciones del sistema inmunitario, las radiaciones ultravioletas, la obesidad, antecedentes genéticos e incluso la exposición a factores medioambientales influyen de manera determinante en la aparición del cáncer.

    Hábitos saludables para la prevención del cáncer

    En este sentido, cuidarnos a lo largo de nuestra vida y en especial durante la vejez, puede reducir la aparición de la enfermedad,una enfermedad que no es única, sino un grupo de causas relacionadas, como hemos podido ver anteriormente, y que aumentan o disminuyen el riesgo de desarrollar cáncer.

    Evitar el tabaco: el tabaco está catalogado como una de las principales sustancias causantes de desarrollar un cáncer a lo largo de los años, en concreto de pulmón, el más habitual. El 30% de muertes por cáncer son producidas por el consumo de tabaco, de las que el 90% son fumadoras.
    Moderar el consumo de alcohol: la ingesta de bebidas alcohólicas son otro grupo de sustancias perjudiciales para el organismo y debe hacerse con moderación. El consumo habitual de alcohol puede llegar a desarrollar varios tipos de cáncer, siendo el de hígado más común.
    Dieta saludable: por otro lado, varios estudios han demostrado que aquello que comemos está directamente relacionado con el aumento o disminución de padecer cáncer. Una dieta rica en alimentos que contengan antioxidantes y calcio son buenos para la prevención del cáncer.
    Práctica de ejercicio físico: tener actividad física y mantener un peso saludable puede reducir el riesgo de algunos cánceres. El comportamiento sedentario es un factor de riesgo para muchas enfermedades crónicas y con tipos de cánceres específicos.
    Evitar la exposición solar: La exposición prolongada y excesiva al sol y las radiaciones ultravioleta está asociado al desarrollo de cáncer de piel. Usar protectores solares, gafas, sombrero o evitar la exposición directa en horas críticas, son claves para prevenir los efectos adversos del sol.

    La atención del paciente mayor proporciona una ayuda adicional para su diagnóstico y tiene muchas posibilidades de supervivencia hoy en día. La edad es sólo uno de los muchos factores que influyen en su desarrollo, pero no el único. Su salud general es un indicador a tener en cuenta y las dificultades que pueda tener, que son más frecuentes con la edad, otra. También es importante recalcar el estilo de vida, sus objetivos, el apoyo social y otros desencadenantes.

    Las personas a las que se les diagnostica cáncer cuando han sobrepasado la barrera de los 65 años, puede plantearse como un desafío afrontar la enfermedad y hacerle frente es, sin duda, el principal objetivo como puede hacerlo una persona de menor edad. Llegados a este punto, la prevención del cáncer es el principio del tratamiento para evitar en lo posible desarrollarlo en alguna etapa de la vida.