Cuidado de mayores con Parkinson

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El cuidado de mayores con Parkinson es una tarea a menudo difícil que requiere de consejos y conocimientos previos y de la ayuda de profesionales. Esta enfermedad neurodegenerativa provoca diversos síntomas progresivos y visibles en el paciente que han de ser tratados de forma específica.

El Parkinson afecta a la capacidad motriz de quienes la padecen y suele verse mermada por el propio proceso del envejecimiento, por lo que, a determinadas edades es más difícil tratarla. Se conoce comúnmente como enfermedad de Parkinson en referencia al doctor James Parkinson, que escribió sobre ella por primera vez en 1817 (An essay on the shaking palsy).

El control del movimiento se ve alterado por la falta de dopamina, dando lugar a los síntomas motores típicos, como el temblor en reposo o la rigidez, por lo que el objetivo que se persigue, a día de hoy, pues aún no se ha encontrado un tratamiento definitivo, es disminuir las manifestaciones de esta dolencia para que el enfermo pueda llevar una buena calidad de vida y aumentar su bienestar. Para evitar o reducir al mínimo las situaciones estresantes y conflictivas, es fundamental contar con una serie de recomendaciones en este sentido.

Cada vez hay más personas en el mundo que se ven impelidas a brindar a una persona dependiente cuidados diversos, ya sean profesionales o no profesionales. Un caso paradigmático es el de los Estados Unidos: sólo en este país, hay 45 millones de cuidadores familiares, de los cuales las tres cuartas partes se hacen cargo de personas mayores de 50 años de edad.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), existen 150.000 enfermos de esta patología tan sólo en España, y además se presume que se triplicarán en las próximas tres décadas como consecuencia del aumento de la esperanza de vida.

Este trastorno neurodegenerativo es especialmente habitual entre personas de edad avanzada, pues únicamente el 10% de los casos hacen su aparición antes de los 40 años. Existen varios factores que podrían ser loss causantes de esta enfermedad o una combinación de estos.

Factores que inciden en el desarrollo del Parkinson

 – Factores genéticos: se calcula que alrededor de un 20% de la población que sufre la enfermedad se debe a que algún familiar la ha desarrollado anteriormente.

– Factores medioambientales: según estudios citan como factor de riesgo el consumo continuado de agua de pozo o haber estado expuesto a pesticidas y herbicidas.

– Envejecimiento del organismo: la edad, como hemos citado anteriormente, es un claro factor de riesgo en el desarrollo de la enfermedad. Puede ser de inicio temprano, afectando a personas menores de 50, siendo lo más común que aumente entre los 50 y 60 años y afectará de distinta manera a los síntomas motores y no motores.

Una vez que hemos conocido más en profundidad el origen de esta enfermedad, veamos cuales son los síntomas más destacados, necesarios para el cuidado de las personas mayores que la padecen. Serían los siguientes:

Síntomas de un enfermo con Parkinson

  • Temblores, como el síntoma más conocido y emblemático, pero no el único.
  • Bradicinesia o ralentización de los movimientos del paciente.
  • Rigidez muscular.
  • Alteraciones posturales: estas anomalías de las posturas físicas del paciente son de tipología extensa y variada: escoliosis (la columna vertebral se curva hacia fuera en su parte superior y hacia dentro en su parte inferior), hipercifosis (curvatura pronunciada de la columna que provoca una forma redondeada de la espalda y la caída de los hombros hacia adelante), hiperlordosis (excesiva curvatura en C en la parte inferior de la espalda, justo por encima de los glúteos), etcétera.
  • Otros síntomas: sudoraciones excesivas, trastornos del sueño, episodios depresivos y ansiosos, alteraciones del comportamiento sexual, trastornos oftalmológicos, etc.

Consejos para cuidar a una persona mayor con Parkinson  

La falta de información sobre esta enfermedad que durante tanto tiempo ha mantenido en el desconcierto a las familias ha de solucionarse con el diagnóstico, a ser posible temprano, de la enfermedad en sus primeras manifestaciones externas. Para el cuidado del Parkinson y para garantizar una mayor calidad de vida del paciente aplacando los síntomas, pueden aplicarse las siguientes terapias:

  • Fisioterapia especializada: En la actualidad, las muchas facetas de la fisioterapia han desembocada en el tratamiento especializado que brinda esta ciencia y práctica curativa en sus modalidades fisiológica y gerontológica. Los cuidados fisioterapéuticos harán mucho más llevadera y sana la vida del enfermo.
  • Contar con un cuidador especializado y con experiencia: Además, existen ayudas de dependencia de la Comunidad de Castilla y León (cheque servicio) para ayudar a costear a las empresas de servicios que contratan a estos profesionales.
  • Logopedia: Para poder expresarse con normalidad, el enfermo de Parkinson, en fases avanzadas, necesita de la ayuda y tratamiento de un logopeda.

No obstante, y para facilitarles su día a día, podemos seguir una serie de pautas tanto en el domicilio como en tus tareas de higiene personal y entorno para que se sientan más cómodos y seguros.

  • Higiene diaria y vestirse: a la hora del aseo, es conveniente colocar un taburete con la altura adecuada para asearse frente al lavabo. Del mismo modo, contar con una silla para la ducha y colocar barras de apoyo para facilitar la entrada y salida.
    Tener especial cuidado al afeitarse y prestar ayuda cuando se cepille los dientes.
    Para vestirse, dejaremos que lo haga la persona sola en la medida que le sea posible, ya es una buena forma de ejercitar los movimientos. Usar ropa cómoda y sencilla, sin botones o cordones para facilitarle su puesta.
  • Organización del hogar: para que sea un entorno seguro, es necesario acomodar el hogar al adulto mayor que padece párkinson, retirando aquellos objetos que le puedan resultar peligroso como alfombras, muebles con picos salientes, cables, lámparas… u otros muebles con los que pueda tropezar. El dormitorio es un lugar habitual que habría que transformar, adecuando la cama a una altura óptima.
  • Caminar y levantarse del suelo: tenemos que fijarnos en el equilibrio y los movimientos, ayudando a la persona mediante un bastón o nuestro apoyo. Con pequeños ejercicios constantes conseguiremos mejorar la estabilidad. Además de caminar, ayudará la realización de ejercicios pasivos.
    Si una persona cae al suelo, debe mantener la calma y ubicar un sitio de agarre para levantarse o si tiene el apoyo de otra persona. Para incorporarse, debe arrodillarse haciendo presión con el lado más fuerte del cuerpo y descansar antes de volver a ponerse en pie.

El cuidado de mayores con Parkinson es una tarea compleja que requiere de personas experimentadas y especializadas en trabajar con este tipo de pacientes. En nuestro centro de ayuda a domiciliomSoluciona Salamanca brindamos estos servicios a las familias que los necesiten y aquellas personas que buscan un apoyo en su día a día.