Cómo evitar la depresión en ancianos

Evitar la depresion en ancianos

La depresión en ancianos es una enfermedad que afecta a más de 350 millones de personas en todo el mundo y, junto a la demencia, la enfermedad mental más frecuente en este grupo de edad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la vejez es el período de la vida en el cual las funciones mentales y físicas son cada vez más limitadas en comparación con períodos anteriores.

Estar triste no forma parte del envejecimiento normal y detectar la depresión en ancianos no siempre es fácil ya que puede presentarse de diferentes formas. Además, puede complicar el tratamiento de otras enfermedades y viceversa, por lo que es difícil tratarla y detectarla sin ayuda especializada.

El 13 de enero se conmemora del Día de la Lucha Contra la Depresión, un momento para recordar lo importante de esta enfermedad en la población, un trastorno invisible en muchas ocasiones y que también puede afectar de manera notable a las personas mayores.

La depresión afecta a los ancianos tanto en el plano físico como mental, en su manera de sentir y pensar, provocando un bajo estado de ánimo, merma la sensación de tristeza, ansiedad, insomnio, pérdida del apetito y aislamiento. Para conseguir un buen estado de salud y mejorar la calidad de vida de estas personas, es recomendable seguir unas pautas para aminorar o prevenir los efectos de la depresión. Veamos cuáles:

¿Cómo podemos prevenir la depresión en ancianos?

  • Evitar la soledad: las relaciones personales tanto familiares como de amistad, son fundamentales para que el anciano no se sienta solo y aislado. Y es que, la soledad es la causa principal de la depresión. Pensemos que muchos de los mayores, viven solos y han perdido a su cónyuge o personas muy allegadas. Hacer que no pasen mucho tiempo aislados, visitarles a menudo y compartir tiempo con ellos son un buen antídoto contra la soledad.
  • Realizar ejercicio físico: las actividades deportivas son beneficiosas para la salud física, pero también para la salud mental. Salir a caminar, realizar ciertos ejercicios al aire libre o acudir a un gimnasio, reportan muchos beneficios a los ancianos. Además, comparten la actividad con otras personas.
  • Dieta saludable: sin duda, somos lo que comemos. La alimentación en los ancianos es importante para regular la salud a nivel físico, pero también mental. Una dieta que aporte todos los nutrientes necesarios, rica en vitaminas, proteínas, antioxidantes… mejorará su estado de salud a todos los niveles.
  • Mantener la mente activa: estimular el cerebro, al igual que hacemos con el cuerpo, es vital para mantener una mente sana y en buen funcionamiento. Las actividades cognitivas son tan importantes como la actividad física ya que, además de entretener, se encargan de entrenar la memoria y otras habilidades como la atención o la comprensión.

Si añadimos otro factor importante para evitar la depresión en ancianos, no nos podemos olvidar de la risa. Se ha demostrado que reír libera al organismo de energía negativa y provoca una segregación de endorfinas, cuyos efectos actúan directamente contra la depresión y el estado de ánimo. Además, refuerza el sistema inmunológico y reduce la presión arterial.

Síntomas de depresión en adultos mayores

A menudo, la depresión en ancianos no se diagnostica y no se trata. Una persona mayor es reticente a buscar ayuda y, puede ocurrir, que su “desgana” sea consecuencia de otra cosa. Los síntomas de la enfermedad pueden ser diferentes en unas personas u otras, pero presentan unos rasgos comunes.

  • Cambios de personalidad y de conducta.
  • problemas de memoria, despistes.
  • Dolores físicos.
  • Fatiga, pérdida del apetito, problemas del sueño.
  • Aislamiento.
  • Pérdida e interés por hacer cosas, salir.
  • Pensamientos negativos.

Ante cualquiera de estos indicios consulte con un especialista que valore al anciano y le asigne el tratamiento más adecuado.

Como puede suceder en otras personas que experimentan un cambio importante en su vida, las personas mayores también están expuestas a sufrir la enfermedad y algunas tienen más probabilidades que otras, como es el caso de las mujeres, aquellas personas que no tienen familiares o amigos cercanos o las personas que padecen enfermedades importantes o dolor crónico.

¿Cómo tratar la depresión en la vejez?

Para tratar la depresión en personas mayores se debe acudir a los distintos tratamientos médicos, la ayuda de un profesional especializado o la combinación de ambos. Bien es cierto que, en muchas ocasiones, al utilizar medicamentos para tratar la depresión podrían no ser una buena opción por la combinación con otros que toman para determinados problemas de salud, pudiendo tener efectos adversos. Entonces, ¿cuál es la mejor opción?

En estos casos, consultar con un especialista que valore al adulto mayor y le asigne el tratamiento más adecuado según su caso. Si la opción es tratar con medicación, es necesario esté supervisado por su cuidador u otra persona que le ayude a tomarlos adecuadamente. En caso de beneficiarse de terapia con un profesional, deberá seguir las pautas que le marque. Este último caso, suele ser más complicado con ciertos adultos mayores que, por la edad u otro tipo de cambios propios de esta, no asimilan la terapia como puede hacerlo una persona más joven.

La salud mental y emocional forman parte del bienestar de una persona tanto o más que cualquier malestar físico. Debemos considerar importantes los cambios en el comportamiento y actitud del anciano, pues detrás de eso, podría haber más que un simple momento de ira, desgana o tristeza puntual y tratarse de la silenciosa depresión. Vigilemos de cerca los síntomas más leves y actuemos en consecuencia ante los primeros indicios, pues más vale prevenir, que curar.

Si cree que la persona a la que cuida puede estar pasando por un proceso depresivo, obsérvelo, la depresión se manifiesta de forma diferente a los sentimientos normales de tristeza. Póngase en contacto con las personas adecuadas para conocer más a fondo que le está pasando al afectado.